sábado, 26 de diciembre de 2015

LITERATURA MEDIEVAL



La Edad Media à Siglo V DC al XV DC. Está marcado su comienzo con la caída del Imperio Romano de Occidente. Cuando este cae sus provincias se convirtieron en reinos determinando el mapa político de la Europa medieval.
Papanus – las tierras hasta donde llegó el catolicismo.
Hereda del Imperio Romano la religión, la lengua (el latín) y la organización social por vía de la ley.
El fin del Medioevo lo marcan los descubrimientos y la invención de la imprenta.
En la Edad Media (10 siglos aprox.), se realizó un trabajo de conservación de la cultura griega y romana.
La Edad Media podemos dividirla en Alta Edad Media donde se dio el auge del feudalismo, hasta el siglo 10, año 1000, aprox. donde se da la primer revolución agraria, allí comienza los que denominamos Baja Edad Media, con una marcada decadencia del feudalismo.
El feudalismo fue un modelo político, social y económico. Su decadencia se debió a que se agotó el modelo feudal y surgió la burguesía que impone la condición social de que se puede ascender con el esfuerzo personal.
Lenguas romances, lenguas que derivan del latín.
Literatura Trovadoresca (fines del Siglo XI y principios del XII)
Surge en el sur de Francia, Provenza. Los trovadores son nobles, aristocráticos, saben leer, escribir, componen y cantan sus obras. El tema de sus interpretaciones es el amor adultero. El trovador es un vasallo de la dama. Trasplanta el modelo social del feudalismo al plano amoroso y poner a la mujer en el lugar del rey.
Desprecia al matrimonio por ser un acuerdo político, social y económico. El amor verdadero, el “fins amor” es el adultero. Tiene componente de amor platónico, “Midons”, mi dama, mis mejores cosas.
Hay un componente sexual. Sensualidad y sexualidad no estaban descartadas. Plantea un concepto moderno del amor.

Lírica medieval
Siglos XII y parte del XIII à lírica trovadoresca
1era mitad del XIII à Escuela de Federico II (Escuela de Sicilia)
2da mitad del XIII à Dolce Stil Novo (Dulce Estilo Nuevo)
La lírica trovadoresca traslada la concepción feudal de la sociedad a la relación amorosa.
La noche por primera vez tiene connotaciones positivas, el encuentro de los amantes, la relación adúltera.
La lirica trovadoresca instala la concepción moderna del amor, que se termina de redondear con los aportes del romanticismo.
Está visión idealizada de la mujer de la literatura trovadoresca llegó a impregnarse en la sociedad.
Su decadencia se debió a la falta de innovación, por reiteración temática y por sobreproducción del género.
La escuela de Federico II repite a la lírica trovadoresca francesa pero vulgariza a la mujer hablando de sus cualidades físicas.
De la escuela siciliana pasamos a Florencia donde surge el “Dolce Stil Novo” que más que una escuela poética es una escuela filosófica entorno al amor. Dante Alighieri es discípulo de esta corriente literaria y filosófica.
Esta escuela está cargada, empapada, del paradigma de la concepción católica de la vida y la mujer amada es una jerarquía celestial. El poeta se transforma en un súbdito de la dama y  la relación carnal queda despreciada. No es una condición necesaria que la dama esté viva.
Hay una idealización exagerada de la mujer, considerada un ángel, un ser inalcanzable.
Hay dos conceptos básicos aplicados en esta escuela respecto a las virtudes de la mujer y el amor: la gentileza espiritual, que son las características, el “areté” femenino, a nivel espiritual de la mujer. Ella es poseedora de todas las virtudes que plantea el catolicismo medieval: pureza, virginidad, etc.
El otro concepto es la obligatoriedad amorosa, intenta explicar de alguna forma el adulterio a la visión cristiana. Si se detecta esas virtudes de gentileza espiritual no queda otra que amar a esa dama. Sentido de obligación, de no haber otra opción que amar a esa mujer.  Surge el concepto de “Donna angelicata”.
Dante plantea al amor como concepción que puede salvarlo del infierno. El amor como medio para llegar a Dios.
“LA COMEDIA”, poema de Dante Alighieri, compuesto por 14333 versos endecasílabos (11), agrupados en tercetos donde la rima consonante se repite 3 veces. 1er verso A – B –A / 2do verso B – C – B / 3er verso C – D – C / 4to verso A – B – A.
Los versos forman 100 cantos (capítulos) que están agrupados en 3 cántigas. Cada cántigas corresponde a un mundo de ultratumba según la concepción medieval cristiana.
-         Infierno – 33 cantos + 1 de introducción que es el canto 1.
-         Purgatorio – 33 cantos
-         Paraíso – 33 cantos
El número 3 tiene un profundo simbolismo sagrado relacionado a la cristiandad: la trinidad, 33 la edad de Cristo.
Dante es desterrado por su posición política contraria a la ostentación papal.
La Comedia se transforma en un texto aleccionante  para el catolicismo.
El único personaje vivo es Dante (personaje).
INFIERNO -  está ubicado en la tierra. Se representa como un cono invertido trunco. Está conformado por 9 círculos dispuestos en forma subjetiva. El peor pecado son los traidores (ahí está el Diablo), y el primero los no bautizados.
A cuanto más espacio en el círculo menor dolor, a menor espacio, más. La autoridad del infierno es Dios, es él el administrador de justicia.
Es un reino de oscuridad, va durar hasta el día del juicio final. Aullidos, gritos, dolor, llanto, son sensaciones auditivas de este reino.
Es un reino profundamente terrestre: tiene una ciudad, ríos, barrancos, montañas.
Aquí están las almas de los pecadores que no se arrepintieron en vida. Las almas se presentan como espíritus corpóreos, sangran, tienen dolor, sufren. Los castigos que se disponen son por oposición o por similitud con el pecado que los depositó en este reino.
La raza infernal está compuesta de personajes ficticios pertenecientes a la literatura y mitología griega y romana, personajes reales históricos de la vida de Dante, personajes de la historia antigua, y personajes contemporáneos (en el caso del infierno, sus enemigos).
PURGATORIO
Es un reino semi-celestial – semi-terrenal. Allí  van las almas de los pecadores arrepentidos. Está dividido en los siete pecados capitales. Es un reino de transición hacia el paraíso, un lugar para purgar, para limpiar los pecados.
La purgación se da a través del dolor, el sufrimiento para limpiarse, para ir al paraíso. En un reino de luz, de gritos gozosos, de dolor pasajero. En cambio en el infierno se sufre eternamente, como castigo.
PARAÍSO
Es la antítesis del infierno. Es un reino de luz, las señales auditivas refieren a la música, el canto. No se puede traducir con palabras ciertas, es una aproximación. Allí está Beatriz la amada, la “dona angelicata” de Dante.

ANÁLISIS DEL CANTO I DE LA DIVINA COMEDIA DE DANTE ALIGHIERI



“La Divina Comedia” de Dante Alighieri, o simplemente “La Comedia” como él la llamó, es una obra del género lírico narrativo ejemplo clásico del estilo “Dolce Stil Novo” de la escuela literaria y filosófica nacida en Florencia en la segunda mitad del siglo XIII.
 
El primer canto de La Divina Comedia actúa como una introducción a la obra en la medida en que allí se anuncia el recorrido de Dante a través de los tres reinos de ultratumba: Infierno, Purgatorio y Paraíso. Queda además asentado el sentido de su viaje como único camino para la salvación del alma, y se anticipa la presencia de Beatriz como guía que lo conducirá por el paraíso así como el papel de Virgilio que lo guiará a través de Infierno y Purgatorio. Además de esta función de puerta a una obra monumental, el canto primero actúa como introducción al primer reino que Dante debe recorrer; de ahí que el lector se vea inmerso en un ambiente de oscuridad y temor, elementos esenciales al infierno.

Los elementos estructurales claves son: las alegorías de la selva, la colina, las alegorías de las tres fieras; el encuentro y diálogo con Virgilio.

El canto se inicia con una metáfora célebre: “A la mitad del viaje de nuestra vida…”. Con ella el autor nos introduce en un ambiente incierto en el que la realidad aparece desdibujada o trascendida por la fuerza de los significados alegóricos. La anécdota concreta del individuo perdido en la selva, deviene con toda naturalidad signo del hombre que va trazando su destino. El yo de Dante personaje es a la vez un “nosotros” y la selva, en cuya oscuridad se pierde, es transparente alusión al pecado, ausencia de luz divina.

Se ha definido a la alegoría como encadenamiento de símbolos o como materialización de ideas abstractas entendidas de forma convencional. El papel del poeta consiste en envolver en bellas mentiras sublimes verdades.

La Divina Comedia es ella entera una alegoría, un largo sueño que comienza en el canto primero del infierno. En este sueño, el poeta ve desfilar sus odios, sus amores, su tierra, sus creencias, su saber, ante un testigo y juez supremo: su conciencia. Hay infinitas alegorías dentro de La Divina Comedia, muchas de las cuales no podemos develar totalmente.

El canto primero del Infierno es el más claramente informativo de la Divina Comedia: en él se expone el motivo del viaje y en él se acumulan numerosas alegorías: la pantera, la loba, el león, el veltro, y cada una de ellas es susceptible de diversas interpretaciones. El sentido literal desaparece bajo este alud de símbolos.

Dante autor hace gala de sus conocimiento, por otro lado, Dante personaje reconoce humildemente los errores de su espíritu y los pecados de su cuerpo. La senda de perdición a la que se encaminó le será duramente reprochada por Beatriz, pues sus infidelidades y su falta de elevación espiritual están a punto de alejarlo definitivamente de Dios. De ahí el viaje por el infierno, drástico recurso de la amada para volverlo al buen camino.

Hay, pues, en la Comedia, toda ella militante por una concepción cristiana medieval de la vida, un doble combate: por un lado, contra el viejo yo, contra el pecado conocido por dentro y revivido afectivamente; por otro contra los vicios de la humanidad más ajenos al alma del poeta y personificados en los más inmediatos adversarios de su ideal de paz y de justicia.

Tres adjetivos caracterizan a la selva: “salvaje y áspera y fuerte”. Con ellos Dante configura a la vez un paisaje físico y un estado de desolación espiritual en el que el hombre hundido en la oscuridad, es incapaz de encontrar una salida. Para Dante personaje, es un problema vital; la angustia del pecado es anticipación de la muerte en el alma. Este recurso de aliteración, reiteración de un sonido con el objetivo de reafirmar un concepto, en este caso la reiteración del fonema “S” plantea una imagen auditiva de siseo que nos remite a la serpiente, símbolo del pecado.

La entrada a la selva es el ingreso al mundo de la fantasía de Dante, pero además el autor propone una reflexión acerca de la naturaleza de la tentación: el hombre se abandona al pecado como quien penetra en el sueño, dejando adormecer su conciencia por obra del demonio.

La visión de la colina iluminada contrasta vivamente con la oscuridad que reina tanto en la selva como en el ánimo del personaje. La luz, símbolo de la salvación, es en el lenguaje poético de Dante el vestido que cubre la colina. Los recursos estilísticos se acumulan en este terceto: alegoría, personificación y metáfora; la colina representa alegóricamente el bien o la virtud, a la que sólo se accede mediante el esfuerzo de escalar; la luz que la ilumina es Dios, fuente de todo bien; el planeta, que “conduce rectamente por todos los caminos”, es el sol.

Al lograr salir de la selva, el narrador, a través de un símil, de una comparación desarrollada, establece una relación entre la sensación de alivio del personaje y la de un naufrago que habiendo logrado salvar su vida, mira inquieto el peligro que acaba de dejar atrás.

Este mundo de miedo, oscuridad y muerte anticipa eficazmente el clima del infierno donde las imágenes aterradoras se suceden unas a otras, con breves pausas que apenas permiten la distensión suficiente como para lograr un nuevo impacto. Así sucede con la aparición de las tres fieras.

Durante la Edad Media, alcanzaron gran popularidad los bestiarios, narraciones en prosa acompañadas de ilustraciones en las que se atribuían características morales a los diferentes animales según sus costumbres reales o supuestas. Dante recurre a esta tradición de carácter didáctico para representar a los enemigos que el hombre tiene en su ascenso hacia la virtud. La pantera, por la belleza de su piel manchada y por la agilidad de sus movimientos es una alegoría de la lujuria.

“Tiempo era del comienzo de la mañana, el sol subía rodeado de aquellas estrellas que estaban con él cuando el amor divino puso en movimiento aquella obra hermosa, así de esperar el bien, tuve ocasión de aquella fiera de brillante piel, por la hora del día y la dulce estación”

Lo súbito de la aparición y el brusco cambio de clima sugieren un ambiente de irrealidad que hace más transparente el significado alegórico. El personaje confía en la fiera; su belleza la hace atractiva y no temible. De este modo representa Dante el proceso de la tentación: el hombre se abandona a lo atractivo de las apariencias, sin ver el peligro que esconden.

De las tres bestias, la más hermosa es la pantera, de los tres pecados que ellas simbolizan, es el único que ni atemoriza ni repugna. Por segunda vez hay en el canto una alusión al sol, a la luz, símbolo de la salvación. Dante entrevé la posibilidad de una transformación lograda por el amor, pues el amor humano es un equilibrio entre eros y caritas, entre lo carnal y lo espiritual.

La figura del león se impone visualmente. Una característica esencial del estilo de Dante es la seguridad del trazado al presentar a sus personajes en una forma casi estatuaria. En pocas palabras quedan fijados en imágenes de gran fuerza visual y de gran valor simbólico. El león, con la cabeza erguida y un hambre rabiosa, representa alegóricamente a la soberbia. Su gesto sugiere el orgullo del que se sabe poderoso y goza al humillar a los demás. De ahí la observación de Dante: “Hasta el aire parecía temerle”.

La aparición de mayor fuerza dramática es la de la loba, que atemoriza de tal modo a Dante que éste pierde la esperanza de alcanzar la cima.

En esa estructura perfectamente simétrica que es la Divina Comedia, se hace evidente la progresión del miedo ante cada aparición. También hay que destacar el valor simbólico del número en la triple aparición de las fieras. La tradición cristiana solía valorizar el número tres como representativo de la Trinidad divina, y en la obra de Dante adquiere un valor clave.

Estos tres pecados están sin duda entre los móviles más profundos del individuo y de la sociedad. La lujuria se vincula no sólo a las pasiones carnales sino a todos los placeres que pueda apetecer la sensualidad humana, es decir que representa en la estructura del infierno dantesco a los pecados de incontinencia. La soberbia implica el avasallamiento y la humillación del otro: la tiranía y la violencia pertenecen entonces al segundo gran núcleo de pecados infernales; los de loca bestialidad. La avaricia o la codicia presentados por Dante como los de mayor peligrosidad, se vinculan con todas las formas del engaño en la medida en que la insaciabilidad propia de la loba no se detiene ante ningún delito: violencia, fraude o traición. Esta estructura del infierno basada en tres tipos de pecados: incontinencia, loca bestialidad y malicia está expresada por Dante en el canto XI del infierno.

Algunos críticos han atribuido a las tres fieras un significado político. La pantera representaría a Florencia, el león a Francia, cuyo rey aspiraba al poder sobre la ciudad y la loba es el papado, que pretende unificar a Italia entera bajo su autoridad.

Toda la alegoría de la selva está marcada por diferentes gradaciones, ordenamiento jerárquico de los elementos de un discurso. Es gradualmente ascendente el miedo del personaje y el carácter bestial de las fieras, mientras que es gradualmente descendente la esperanza del personaje y la armonía del paisaje.
Es en este momento de pérdida de la esperanza que aparece la sombra de Virgilio, de ahí el aferrarse del personaje esta figura misteriosa.

“apiádate de mi – le grité – quien quiera que seas: sombra u hombre verdadero”

Las palabras del Virgilio lo ubican progresivamente: primero en su doble condición de espíritu y ser humano, luego en su patria, su época y su profesión.

Son numerosas las razones por las cuales Virgilio fue elegido por Dante como su guía. Las de índole estética quedan explicitadas en las palabras de admiración con que lo saluda Dante personaje. Nada dice en cambio de las razones morales o políticas que se harán evidentes a lo largo de la obra. La Edad Media vio en Virgilio a un profeta, a un sabio, a un maestro.

A éstas se suman razones políticas: Virgilio es un poeta de los comienzos del imperio romano, es la gran pluma del imperio, y Roma representa para la Edad Media el centro de poder religioso, así como había sido para el mundo pagano centro jurídico y político.

Por todo esto Virgilio representa la razón humana, que basta para apartar al hombre del pecado y conducirlo a los umbrales del paraíso.

“Dante representa en cierto modo la conciencia del medioevo iluminada por la sabiduría de la antigüedad, y es el más solemne testimonio de la continuidad que liga la cultura latina con la cultura medieval... Dante gusta y alaba la poesía de Virgilio con su sentido del arte que preludia al clasicismo de la época humanística” (Momigliano). Con estas palabras se pone de relieve uno de los valores fundamentales de la obra de Dante: siendo La Divina Comedia el máximo monumento de la literatura medieval, por su concepción filosófica y religiosa, por su tema, su estructura y su propósito didáctico, anticipa a la vez al Renacimiento por la belleza y el cuidado de su estilo, por la diversidad de fuentes en las que se inspira y por su admiración declarada por la antigüedad clásica.

En los versos siguientes Dante se centra en torno al tema de la loba. Reaparece allí el leit-motiv del Canto I: el miedo. La fiera adquiere aquí su mayor fuerza como figura real y alegórica. Su potencia destructiva es tan incontrolable como su hambre. El miedo ya no es sólo temor físico de ser devorado por la bestia, sino el de ver a la humanidad entera destrozada por el poder de la codicia. Todos los hombres formarían una especie de corte de animales que corren tras la loba aspirando a aparearse con ella.

Dante se reconoce derrotado, sea porque se siente más inclinado a la codicia que a ningún otro vicio, sea porque considera que ésta es el mal que más amenaza a la humanidad.

A esta imagen aterradora le sigue la profecía del Veltro (lebrel o perro de caza). Sólo aquel que se alimente del espíritu podrá ser inmune al poder de la codicia. Cuando todos los caminos terrenales están cerrados, sólo queda la esperanza de la salvación espiritual. Estos versos tienen una clara correspondencia con la situación vital de Dante en el momento de escribir La Divina Comedia. Exiliado, traicionado, desengañado de toda esperanza política. El lebrel habrá de perseguir y cazar a la loba hasta lograr encerrarla en el infierno.

Virgilio describe el trayecto a recorrer y explica su propósito. Los tres reinos son caracterizados por medio de perífrasis: el infierno es el lugar “de las desesperadas lamentaciones”, el purgatorio el “de los que están contentos aún en medio del fuego”, y el paraíso “la alta región de los bienaventurados”. Se contraponen infierno y purgatorio como sedes de la desesperación y la esperanza respectivamente. También anuncia que él será su guía y luego aludiendo a Beatriz dice: “un alma más alta que la mía te conducirá a la región de los bienaventurados”. Virgilio designa a Dios como “el emperador que reina allá arriba” con lo que pone de manifiesto su concepción del mundo como un imperio regido por un Dios único del que los reyes dependen. Su reinado se ejerce directamente sólo en el cielo, donde está la sede de su trono y su ciudad. En la tierra los reyes son quienes lo representan.

Queda así delineada la finalidad espiritual del viaje y trazado el camino a recorrer. No pudiendo superar por sus propias fuerzas los pecados ni apartarse del vicio, Dante deberá descender a los infiernos acompañado de Virgilio, lo que alegóricamente es interpretado como una forma de meditar acerca de las consecuencias del pecado y arrepentirse de los cometidos guiados por la razón.

Las palabras finales del canto que muestran a Dante siguiendo los pasos de Virgilio, poseen también un valor simbólico: Dante es su discípulo no sólo en la poesía sino en la vida.

ANÁLISIS DEL CANTO III DE LA DIVINA COMEDIA DE DANTE ALIGHIERI



Este canto comienza en el vestíbulo del infierno, donde se castiga a los indiferentes. Es donde se ordena abandonar toda esperanza, en una inscripción en la puerta de entrada al inframundo. Desde un principio se implanta la sensación de oscuridad y sufrimiento por medio de imágenes visuales y auditivas que continuarán en todos los círculos.
El canto 3 se puede subtitular en 4 partes:
                                                                    -La inscripción de la puerta.
                                                                   - Los castigos a los indiferentes.
                                                                   - Río Aqueronte y Caronte.
                                                                   - El primer desvanecimiento de Dante-personaje.
LA INSCRIPCIÓN DE LA PUERTA.
La inscripción aparece en el comenzar del canto de manera abrupta. Y nos pone en los ojos de Dante-personaje, ya que no lo describe ningún personaje de buenas a primeras. Es literalmente lo que Dante-personaje ve grabado en la puerta.
Cruzando la puerta llegas a "la ciudad doliente", "Al eterno sufrimiento" (al infierno). La puerta, como todo el Infierno, fue creado por Dios.
Y también se ve en: "Antes de mí no fue cosa creada" (El primer verso del tercer terceto).
{Por mi} se va a <la ciudad doliente>, 1
{Por mi} se va al <eterno sufrimiento>, 2
{Por mi} se va a <la gente condenada>. 3
Hay anáforas en el comienzo de cada verso, se repite el mismo sujeto, y pone en claro que al pasar a la puerta estaremos en el infierno (se usan metáforas para hablar de él). Estas metáforas nos dan una descripción general, Dante-personaje entrará a un gran lugar de dolor e infinito sufrimiento, en el que los pecadores sufren castigo por una eternidad. Éste terceto describe lo que está detrás de la puerta.
La justicia movió a mi <alto arquitecto>. 4 Alto arquitecto= Dios
Hízome la <divina potestad>, 5
El <saber sumo> y <el amor primero>. 6
Acá se habla de Dios y la santísima trinidad (resaltar el número 3). Dios es nombrado en el primer verso como alto arquitecto, porque hizo el infierno. Para contener allí a Lucifer y a los pecadores, de esta forma se nos da el libre albedrío.  La trinidad se escribe así: Padre= divina potestad. Hijo= saber sumo. Espíritu santo= amor primero.
Antes de mí no fue cosa creada 7
Sino lo eterno y duro eternamente. 8
<Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza>. 9
Se subraya la idea de eternidad, y se ordena olvidar la esperanza y que no existe nada bueno allí dentro, sólo dolor. Es un viaje sin regreso. También vuelve al tema -en el primer verso- de Lucifer, el infierno fue creado para castigar el mal del ángel caído.
Como así se inicia el canto 3, aún no se sabe de que tratan estos tercetos. Ya leído esto Dante-narrador nos confirma que es una inscripción grabada sobre el dintel de la entrada. Esto está hecho con el fin de intensificar y hacer más chocantes las palabras de la puerta, porque nos ponemos en los ojos de Dante-personaje "Estas palabras de color oscuro vi escritas en lo alto de una puerta".
Ya leído el grabado, hablan por fin los personajes. "Maestro, es grave su sentido"(Dante-personaje a Virgilio). Virgilio le indica que debe dejar el miedo por fuera de la entrada al infierno. De la misma manera que la puerta a los pecadores con la esperanza. "Debes aquí dejar todo recelo; debes dar muerte aquí a tu cobardía". Ante esa respuesta Dante-personaje se contrae y Virgilio para calmarlo lo toma de una mano para confortarlo.

LOS INDIFERENTES.
El ambiente infernal es formado por una lluvia de imágenes auditivas y visuales. Primero las auditivas: "Allí suspiros, llantos y altos ayes resonaban al aire sin estrellas,". Estos sonidos conmocionan a Dante-personaje, y reacciona llorando.
Allí solo se escuchan sonidos terroríficos, proveniente de las almas que allí se encuentran, que gritan iracundas, y blasfemias en distintos idiomas. Hay sonidos que sugieren multitud y desorden "...al son de manotazos, un tumulto formaban, el cuál gira siempre en el aire eternamente oscuro" (también vuelve a resaltar la oscuridad de la selva oscura). Al transcurrir el tiempo va describiendo más sonidos, los lamentos y gritos van creciendo.
Enseguida aparece una comparación (como arena al soplar el torbellino). Se usa esta comparación para demostrar el descontrol y el desconsuelo de las almas del lugar.
Las imágenes visuales subrayan el tema de oscuridad, que se asocia con lo malo, lo alejado de la luz y el pecado. Todos los sonidos provienen de los indiferentes, es sabido porque Dante horrorizado le pregunta a su maestro sobre la proveniencia de tales sonidos. La contestación de Virgilio: "Y él me repuso <Esta mísera suerte tienen las tristes almas de esas gentes que vivieron sin gloria y sin infamia.>". Le explica quiénes son esas almas, y cuál fue su pecado. también da información sobre el espacio, el vestíbulo. Son pecadores, pero hasta el infierno los rechaza, por eso están en el anteinfierno, que es un lugar de pasada, menos para ellos.
Los pecadores de éste sitio cometieron el pecado de la indiferencia y la cobardía, hicieron ojos ciegos al bien y al mal, no se comprometieron con ningún ideal en la tierra. Nadie los recordará en el mundo, después de su muerte, es como si no existieran. Entre ellos están los ángeles que no tomaron parte ni de Lucifer ni de Dios.
Hasta Dante y Virgilio le dejan prestar atención: "...de ellos no hablemos, sino mira y pasa". (En éste verso se puede ver una hipérbaton). El maestro de Dante muestra desprecio hacia los indiferentes y no los vuelve a nombrar. Dante reconoce gente conocida en el tumulto de pecadores.
Los indiferentes deben sufrir varios castigos a la vez. Irónicamente son rechazados, despreciados e ignorados tanto por infierno como por el paraíso.
Deben correr tras una bandera blanca sin insignia, que nunca tiene descanso y está siempre en movimiento. Debido a que en vida nunca corrieron tras ningún ideal, por castigo deben correr tras una bandera sin sentido, vacía, que nada representa.
A la vez deben sufrir picaduras de insectos mientras corren desnudos, que hacen dar su sangre sin sentido alguno, la sangre se mezcla con lágrimas, y cae. Pero no deja huella en el suelo, porque los gusanos que estaban bajo sus pies recogían todo rastro de líquido, por lo tanto se subraya la idea de no ser recordados.
Como pequeña conclusión del castigo, los miserables corren, sin sentido, tras una bandera sin valor, mientras son expuestos a dolor físico (picaduras), y a nadie le importa, a nadie le importará mientras ellos estén ahí, que será por una eternidad. Causa dolor emocional y es un castigo psicológico, por eso podemos decir que su castigo tiene doble naturaleza.

CARONTE Y AQUERONTE.
Caronte: Es el barquero del Hades (mitología Griega). Su deber es transportar las almas en su barca, hasta el otro lado del río Aqueronte para así poder entrar al inframundo. Su barca es la única cosa que no se hunde en el río.
Aqueronte: Fue un Dios al que Zeus castigó mandándolo al Hades en forma de río que tomó su mismo nombre. Por proporcionarle agua a los titanes que estaban en guerra contra los dioses del Olimpo.
Dante luego de ver a los castigados en el vestíbulo, mira otro tumulto de gente que se apelmaza, en la orilla de un río, ansiosos por cruzarlo, le pregunta a Virgilio quienes son. Éste le responde que se lo dirá en cuanto lleguen a "la triste ribera de Aqueronte". Por primera vez se nombra al Aqueronte. Dante-personaje se siente avergonzado porque cree que sus preguntas molestan a su maestro, en general Dante se muestra muy sensible sobre lo que acontece en el infierno, al ser un vivo que estará por un tiempo determinado, todo ahí para él es desconocido y le causa pavor. Así es que sin decir palabras siguen camino hacia el río, y ven acercarse a un bote manejado por un viejo canoso. Del verso 82 al 83 hay una descripción de Caronte:
"Y he aquí que viene un bote hacia nosotros
un viejo cano de cabello antiguo,".
Caronte llega gritándoles, dándoles un recibimiento y una advertencia no muy calurosa a las almas depravadas que deben cruzar el río para permanecer del otro lado infinitamente. Es un pequeño discurso desalentador que obliga a dejar la esperanza de ese lado del río. Enseguida de esto el barquero se dirige a Dante, irritado, exigiéndole que se aparte de los difuntos porque es un alma viva y eso rompe la monotonía del infierno. El vivo duda y se queda en el lugar. Caronte continúa dando indicaciones, para llegar a la playa del purgatorio. Virgilio interviene diciéndole que debe cruzar el río Aqueronte y entrar al infierno por decreto del cielo.
"Caronte no te irrites". Menciona su nombre por primera vez, y por medio de este verso sabemos el estado emocional de Caronte. Éste último se calma al escuchar las palabras de Virgilio.
Las almas que esperaban ser cruzadas al escuchar las palabras de desaliento de Caronte tiemblan de miedo, y son agrupadas en la orilla para ser subidas al bote, y a las que se atrasan, el barquero las golpea con el remo. Y así Dante y Virgilio cruzan el río de aguas oscuras que ningún condenado podrá cruzar dos veces.
Es el preciso momento donde Virgilio explica que ahí terminan las almas que mueren odiando a Dios, su rabia, miedo, y desesperación se transforma allí en deseo de cruzar. Y Caronte es excusado por el maestro, por ley ninguna alma justa cruza el río.
Aquí no cruza nunca un alma justa,
por lo cual si Carón de ti se enoja,
comprenderás qué cosa significa.

DESVANECIMIENTO DE DANTE.
Apenas Virgilio terminó de hablar la tierra tembló y cayó un relámpago rojo, Dante cae desvanecido. "Me caí como el hombre que se duerme" (Comparación). Esto quiere decir que perdió totalmente el conocimiento como una persona que duerme profundamente.
"La tierra lagrimosa lanzó un viento": antes se creía que los terremotos eran causados por vientos internos.